viernes, 12 de septiembre de 2008

Cerca de la muerte

Enferme hace una semana, desde el jueves en la noche si no me equivoco, cuando una fiebre diminuta me aquejo y provoco que tome una pastilla que haga mejoría en mi organismo, cosa que resulto pero vagamente.
Sin embargo, el viernes ocurrió lo que menos me imaginaba que pasaría. Mi temperatura subió a cerca de 39 y mi organismo no daba por la noche, entre escalofríos y dolores al cuerpo dormir para poder sentirme mejor al día siguiente.
Ello no ocurrió, y así estuve el sábado, domingo y lunes, día central del suceso puesto que caí potentemente en una fiebre de 40 que hizo que me lleven rápidamente al hospital (5 días con fiebre y sin que baje era un temor de esos que asusta al que menos).
Fui con mi hermana al hospital, luego de no se cuanto tiempo recorrí ese lugar que de niño visitaba.
Al ingresar a emergencias recordé mi infancia, puesto que mi mamá me llevaba a este lugar luego de haberme detectado una infección terrible, el cual me aquejaba de un modo que no se pueden imaginar.
Recuerdo las mañanas en que mamá me despertaba, debíamos ir temprano al hospital, sea como sea, entre mi sueño y demás iba con la intención de mejoría, sin embargo no pensaba lo que estaba por pasarme en aquel nosocomio.

El lunes, mientras mi hermana compraba un termómetro y la doctora buscaba un controlador de presión, vi el ambiente en el que estaba, el olor a medicinas, el coro de personas quejándose de dolor y un anciano en una cama que pedía que alguien se acercara a ayudarlo. Mi cuerpo se escarapelo, y recordé aquella vez cuando estaba en una de esas mesas de exámenes médicos, mi madre me veía a mi costado y un hombre de bata blanca empezó a revisar el lugar afectado. Sentía como ingresaban agujas en mi cuerpo y como el frió del metal recorría mi espalda, los gritos que daba al tocarme la infección y como una manguerilla diminuta ingresaba para hacerme pedir ayuda a mi madre quien lloraba a mi costado rogando que aguantara.

Desperté de ese sueño despierto cuando la doctora hizo que entre el termómetro en mi boca, y de inmediato vi el techo.
Memorice esos momentos, esa tristeza que traía a mi madre y la posibilidad de que algo malo ocurriese conmigo, incluso las veces que me contaba el día que nací, cuando me dejaron en el hospital y cuando era mas grande que tuvieron que llevarme por intoxicación, según mamá estuve a punto de morir.
Lo que paso con mi infección fue un escape más a las garras de ese ser oscuro llamada muerte, recuerdo que hasta tres doctores me miraron a la vez, descifrando lo que podían hacer y con que debería tratar para la mejoría.



Luego de esos momentos salí del hospital recordando el trayecto que hacia con mamá, buscando el modo para que sonriera, llevándome a una esquina donde vendían bombitas de camote dulce y yucas fritas, mientras me hacia ver los periódicos y revistas animadas que vendían cerca de allí, para luego tomar un mototaxi y u microbús para que lleguemos a casa.
Mi hermana hizo lo mismo aquella vez, compro ese dulce y me hizo ver los diarios, ahora estaba grande y me daba cuenta de aquella experiencia terrible que había pasado, ello provoco que cierre los ojos y recuerde una y otra vez que estuve al borde de una desgracia.
Cada segundo que mamá me llevaba al hospital, sus llantos, sus preguntas diarias para saber si aun me duele dicha infección (afortunadamente ya estoy recuperado), y otros momentos hacen que recuerde a aquel anciano que se quejaba en la cama del hospital; y me hace pensar que la muerte ronda por cualquier lado, duerme cerca de nosotros viendo el momento de atacar y afortunadamente no cayendo aun en sus garras.

Frase Final.-
“No va a pasar nada ¿verdad mamá?” – frase cotidiana cuando iba al hospital.

12 comentarios:

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Lemon Guy dijo...

Uhmm un post cargado de sentimiento, es increíble como una situación como esta puede traer el recuerdo de tu madre d una manera tan poderosa.

- B.tO - dijo...

La frase al final es mucho, muy conmovedora, todo el texto lo en general: impresiona.

Tenía mucho sin pasarme por acá, ¡qué error!

Saludos.

Matanguero dijo...

Yo he ido a dar un montón de veces al hospital. Una de las cosas que mas me trauman es la sensación de que estoy preocupando mucho a otras personas.

***N!nf@*** dijo...

odio los hospitales todos, detesto ponerme mal tambien lo estuve, pero no voy al hospital. cuidados y besos.

- Berenjena - dijo...

"cuando la doctora hizo que entre el termómetro en mi boca"


Jiji

esta frase se puede prestar a malas interpretaciones ;)
jeje!!!

Lo bueno que ya paso todo pz, ya dice x ahí, yerba mala nunk muere!!

Vitín dijo...

Lo importante es q ya estás mejor.


Y si pues, tienes razón en algo: La vida nadie la tiene comprada. Nadie.

Por otro lado, quizá debas fijarte en tus errores ortográficos. Me parece que corrigiéndolos, tu texto sería más bonito.

Saludos.

Pollo especialista dijo...

es bueno saber rescata el mejor recuerdo de una situación fuerte y mala...que es la compañía de tu madre y la forma en que se deshacía para hacerte sentir lo mejor posible...cuídate y mucha suerte!!!!