sábado, 7 de noviembre de 2009

Renacer

De un momento a otro reaccioné, viendo hacia el infinito y dejando atrás lo ocurrido en el trabajo me di cuenta de que ahora las cosas iban a ser muy distintas a lo que pasaba.
Bueno, en realidad, ya para qué puedo hablar así si tengo que narrar las cosas tal y como ocurrieron, los errores y discordancias que se generaron en todo este tiempo.

Ante todo, aceptar una y otra vez que esa vida de escritor que vivía desapareció de repente, si, se fue y ni huella dejo, aparecí rápidamente como un ser extraño, un muchacho que andaba por las calles y vagaba cantando una canción y no pensando en como las nubes y el sol podían convertirse en el cuadro indicado para pensar en una persona.
De pronto la velocidad del auto era significado de sueño y descanso en vez de recorrer con la mirada ese contexto que se desarrolla en tu carrera y tu trajín diario.

Muchos términos hicieron que me de cuenta que ese escritor que convivía conmigo se había ido, pensé que había sido de vacaciones, que quizás era un descanso ante tanta reflexión que soltaba una y otra vez. Pero no, pasó una semana, dos semanas, tres semanas, un mes, dos meses y me di cuenta que ya no había nada. Nada de nada, las palabras que tanto usaba fueron extinguiéndose hasta el punto de perder la facilidad completa de mi parecer, no hubo mas papeles guardados en mi bitácora, ya no mas poemas en la caja de zapatos sobre el ropero, no mas cuentos al final de mis cuadernos, e incluso, narraciones y anécdotas en el blog.

No me desespere, solo estuve tranquilo a espera que algo saldría de mi mente y se trasladaría a un papel, por ello cargaba siempre un lapicero, un papel, o lo que sea que reciba una inspiración la cual poder guardar y analizar. Cosa que en todo el tiempo no ocurrió.

Pasaron los días y finalmente postrado en cama, recordando episodios del pasado reaccioné, ocurría que necesitaba mi tiempo para ser lo que era, para volver a mis raíces, rememorar como todo esto comenzó y de que modo terminaría. Paso y paso hasta que finalmente reaccione, estaba matando a ese Jorge escritor, a ese Jorge soñador y lo enfrascaba en ese mundo materialista y alejándolo de la filosofía y de la palabra.

Fue por ello que decidí entonces volver, no con el fin de salvarme, sino que con el fin de nuevamente regenerar esa inspiración que fui perdiendo día tras día. Cosa que hasta este momento resulta. Y que mejor que volviendo a mis orígenes, a mis primeras letras y mis historias que aun me dejan una enseñanza que pueda transmitir.

Así son las cosas, y creo finalmente encontrar ese sendero indicado para volver a ser el de antes.
Esto es solo el inicio….



Continuara…

3 comentarios:

Matanguero dijo...

A veces el tiempo pasa y uno ni cuenta se da. De repente pasan meses y uno sin escribir nada.

***N!nf@*** dijo...

Que dificil, es como no tener hambre, un beso.

Anónimo dijo...

es bueno tenerte de vuelta, Jorge, y más saber que aquellas ilusiones de escritor han resucitado nuevamente, y qué contento para quienes te leemos que tenerte otra vez con nosotros, a ti y a las ficciones que en adelante y sin duda seguirás regalándonos...