lunes, 30 de julio de 2007

SILENCIO ESPIRITUAL

¿Existe el cielo? Piensa Rubén observando detenidamente los santos que estaban en el altar de la iglesia.
No había mucho ruido, solo a lo lejos el sonido de algunos autos que pasaban y tocaban sus bocinas tala vez para pedir espacio para pasar o reclamando a otro auto adelante que recogía pasajeros indebidamente. No importaba, lo único que había que resaltar del momento era que estaba ahí, frente al altar cuando su madre al costado intentaba no perderse de oración que llevaba realizando, por papá, por mi hermano, por mis tíos, mis sobrinos, por todos, etc, etc, pero ¿existe el cielo?
San Martín de Porres cogía su escoba y veía detenidamente hacia algún lugar especifico de la iglesia, había algunos santos que observaban al techo o al suelo, al publico o al altar.... Rubén con su codo golpeo débilmente a su madre quien iba por el cuarto Ave María del misterio numero tres. Ella no hizo caso y siguió su rezo entre llantos y pedidos.
Camino con dirección a otro lado, en un rincón un anciano lloraba ante la imagen de un santo que cogía una cruz y tenia en su mano un libro, los rezos estaban pegados ahí al pie para que el fervoroso visitante no tuviera inconvenientes en el pedido del día. Rubén observo detenidamente cada uno de las velas que habían en el candelabro, cada una según creencias de muchos representaba un pedido especial, ese pedido equivalía por diez personas y de esas diez personas equivalía la cantidad de miembros de familia y amigos que tenían... en total... ¿existe el cielo?
Regreso al lugar donde su madre se persignaba, dejo el rosario en el bolsillo y se levanto dando otra alabanza:
- Mamá, tenemos que ir a casa.
La madre no hablo pero ambos empezaron a caminar, la mujer observaba detenidamente el suelo en búsqueda de algo, Rubén pensó que buscaba los pasos de los fantasmas que iban a rezar en las madrugadas.

***

Mamá siempre fue así, algo extraña en momentos como ese, quiso ser monja, nos lo dijo una vez cuando éramos niños, en un momento de cólera con papá, “prefiero haber sido monja en vez de estar con el idiota de su padre” dijo aquella vez, Rubén sintió desde ese momento un trauma al ver por primera vez en su vida a sus padres pelear tan fuerte. Mamá sufría menopausia en aquel entonces.
Papá procuraba no discutir con mama a veces, a pesar de ser muy celoso los dos se entendían muy bien, se querían mucho y por algo el año pasado se fueron de viaje, allí como dijeron al regresar, fue la luna de miel que habían deseado.
El pensamiento se desvaneció al momento de verse en medio de la pista, no había autos peor su madre estaba ya en el otro lado, no se había dado cuenta.
Rubén sentía por momentos un hormigueo en su cerebro, quería recordar como había aceptado ir a con su madre a la iglesia en ese momento, el lo único que recordaba es que estaba algo enfermo, se sentía mal y procuraba no levantarse, sin embargo en un abrir y cerrar de ojos se levanto y se fue con su madre.
No recordó mas.

***

Llegaron hasta un parque y su madre se sentó, Rubén quiso ir a comprar una galleta para su madre, pero decidió no hacerlo. ¿Estaba enojada? Pensó... pero la pregunta que se hacia de repente era ¿existe el cielo?
¿Por qué a cada rato me pregunto eso? Piensa mientras se levanta de un asiento al que su madre ya estaba sentada. Procuro no decir mas y se levanto:
- Ya vengo – dijo y se fue, su madre no reclamo.
Camino por entre la gente, no había mucho escándalo, parecía que la gente estaba en su contra, pasaba por su costado y no le daban el permiso para poder transitar, en cambio, Rubén necesitaba contorsionarse para dejar a la gente continuar su camino.
Llego hasta el centro de la plaza y vio a la gente, todos caminaban sin rumbo... de repente sintió nuevamente un hormigueo en su cerebro, ¿estaba mal otra vez?
Rubén se acerco y su madre se levanto, ambos caminaron sin dirigirse la palabra, ¿pero que hice? Dijo él. Su madre llego hasta una estrecha calle, caminaron sin hablar, pero Rubén de todos modos mostraba interés por hablar... cantaba una canción.. murmuraba un poema de Vallejo y en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en casa.

***

Entro a la casa como siempre, se sentó en el mueble y procuro esperar a su madre como estaba, de repente apareció por el umbral del cuarto una figura masculina de así los mismos rasgos de Rubén.
- ¿Cómo esta? – pregunto la madre.
- Mamá...
El joven se acerco a ella, le cogió los hombros y repentinamente otra figura apareció por el mismo umbral, era un hombre mas adulto, tenia una bata blanca y se acerco a la mujer:
- Cálmese señora – dijo el hombre.
Rubén se levanto y pensó algo, porque el doctor estaba ahí?... ¿por qué pedían a mamá calmarse? Oh por Dios... ¡Papá!
Rubén corrió en carrera loca al cuarto de su padre, en la cama tendido y recibiendo el aire de una mujer desconocida pedían que se levantase:
- ¡PAPÁ! – grito Rubén.
Corrió hacia él, le toco la mano y empezó a acariciarla, pidió a gritos al doctor pero este no venia, mamá gritaba desde la otra habitación:
- Pero yo había rezado por él! – gritaba.
Rubén entro en desesperación, la mujer salió precipitadamente, trajo un pomo de un liquido y lo puso en la nariz del hombre:
- ¡Dígale al doctor que venga ya! ¡YA! – grito Rubén.
De un momento a otro el hombre despertó, abrió los ojos y se vio claramente como brotaban lágrimas de estos.

***

Papá estaba despierto.:
- Papá, Dios mío, que susto me diste... ¡Mamá papa despertó! – grito Rubén.
El hombre lloraba y veía el techo recociendo cada lugar, hizo una pausa y parecía tragar algo de saliva; la madre apareció en la puerta con el joven y se acercaron al hombre:
- Mi amor, ¿qué paso? – pedía explicaciones la madre.
- Dios Mío, ¿qué paso? ¿Por qué? – dijo entre sollozos.
- Te desmayaste... oh por Dios...
- Ya esta bien, solo ahí que dejarlo que tome aire... no esta mal...
Rubén intentaba calmar a su padre quien no dejaba de llorar, el susto pudo ser horrible, por ello estaba así:
- ¡Hoy resé.... ay Dios Mío.... – decía la madre quien parecía perder el aire.
- Cálmate amor... resígnate... tenemos que ser fuertes....
No se entendían sus frases, las palabras se entrecortaban con las lágrimas y el abrazo de los esposos mientras el joven lloraba en el umbral golpeando la pared:
- Mamá... Papá.... – Rubén reclamaba.
- ¡Dios Mío! ¡Mi hijo.... no puede ser... – reclamaba la madre al cielo.

***

¿Hijo? Pregunto Rubén:
- Mamá ¿qué hijo te refier... – pregunto preocupado.
Antes de terminar su pregunta otra vez el hormigueo del cerebro lo afecto, ahora era mas fuerte. Rubén se levanto, pidió explicación peor se dio cuenta de algo, nadie lo escuchaba, corrió hacia su cuarto para encerrarse” Papá vendrá, lo conozco” dijo.
Cruzo al hombre de blanco y al joven de la puerta, la mujer que estaba con el pomo en la mano se fue a la sala y acomodaba unas mantas. Rubén cruzo la sala y se dirigió al otro cuarto, pero no pudo ingresar bien porque un joven estaba dentro acomodando la cama. Antes de reclamar se percato que había alguien mas, esta vez en su cama. Era un joven, con rostro casi de color amarillo, ojos cerrados, con una paño en la frente, el joven era Rubén.
El hormigueo de su cerebro fue mas potente, mas y mas... cayo al suelo. Escucho el grito lejano de alguien, sintió pánico y el hormigueo había desaparecido. Abrió los ojos y recordó lo que había visto. Él en su cama, echado, con los ojos cerrados... pero todo desapareció para dar paso al silencio, todo se volvió blanco y reacciono.... El cielo existía.

Independencia
27 de Julio del 2007

1 comentario:

Berenjena dijo...

y vas a participar de los juegos florales???!!!