miércoles, 3 de octubre de 2007

PECADO DE UNA VIDA

(Una historia, que se me ocurrio)

Cuantas veces pudimos escondernos fácilmente. Cerca al rió aquella vez, entre piedras, por los árboles o por los limites del distrito. Nunca tuve la iniciativa de pedirle que me acompañe a donde quería que vayamos. Aunque... bueno, prefiero contarlo todo ahora mismo tal y como el orden lo establece.
Mi nombre es desconocido para muchos, pero para ella no creo que sea así. Recuerdo aun esa noche que entre el silencio y oscuridad jugamos a los amantes. Ella era mi amiga, o bueno, la amiga de la mujer que amaba (en ese entonces). Era loca y lo recuerdo bien, tanto que mostró sus lagrimas a mi persona y camino conmigo con la idea que entre el nocturno de nuestra ciudad declare mi amor a su amiga.
Era loca, pero especial. La veía en las noches y siempre pensando con sus locuras, sus ideas y en mi amigo, de quien era su enamorada.
Ella me decía que era en verdad su único amigo varón y que agradecía en todo momento haberme encontrado en el camino. Yo la quería por ser mi amiga y la quise tanto que legue a la conclusión que estaba enamorándome de ella.... finalmente me enamore por completo.
Una vez le mencione de lo ocurrido y me especifico que confundía algunas cosas, pero ella comprendió y me pidió que no me aleje. No lo hice y seguimos por las noches caminando, también seguíamos junto en el colegio.
Pero algo pasaba cada día cuando estábamos solos, cuando evadía el nombre de mi amigo y me hablaba solo de ella y de mi. No se porque pero una noche, siendo tarde y en un puesto ambulante cercano a la comisaría, rodeado de la casa de muchos amigos y conocidos sentí que debía hacer algo y me quede a medias; esa noche la quise besar. Ella me evadió, me dijo que no podía porque amaba a mi amigo pero... al final accedió, entre oscuridad y dudas, un juego, un beso, un escape y otra conclusión: Ella me quería. Aunque no lo crean fue el primer y único beso que nos pudimos dar durante todo este tiempo.
Me mencionó una tarde que hablamos, antes que ella y mi amigo vayan a caminar a sus típicos paseos y juego de futuros esposos (ellos estaban locos), que si sentía algo por mi a pesar de todo, que me quería pero que también sentía algo por mi amigo; le pedí entonces lo inesperado, que se quede conmigo y si era posible días o meses de termino de relación con él yo esperaría. Ella no acepto, pero igual nos seguíamos viendo, a veces escapábamos de un curso que llevábamos y caminábamos, miles de veces intente besarla y retrocedía al percatarme que ella también quería hacerlo.
Mi amigo por su parte, iba con ella a mi casa y a pesar de sus caricias en la puerta, yo me percataba de algo cada vez que volteaba a verme, un signo en sus ojos de perdón, por ser tan engañosa conmigo. Yo por mi parte lo comprendía y no me hacia dramas.
Tuvimos un paseo en donde decidí acabar con todo, cancelar nuestros amoríos a medias y dejar de cantarnos “Que somos amantes”. Este paseo me sirvió mucho para reflexionar. Aunque habían momentos de abrazos, canciones y momentos a solas, algunos amigos que nos conocían y sabían de nuestras respectivas vidas mostraban una mirada de juicio.
Ese día le dije que ya no mas. Ella entendí y me pidió que de regreso a casa nos sentáramos juntos. Como anécdota recuerdo que subió al bus teniendo puesto solo la parte superior de su traje de baño y encima mi casaca azul, en todo el trayecto se acurrucaba en mi hombro y buscaba estirar mi brazo para acomodarse sosteniéndose de mi pecho, a pesar que nuestros amigos nos veían me importaba un mísero cuerno. Sentía la inclinación de besarla, peor no lo hice, solo la acaricie y veía su rostro pensativo y algo triste, la acaricie y no deje de acariciarla, inclusive tuve la idea de rozar mis dedos con su pecho, algo que no hice en ningún momento.
Al bajar del bus no hubo ni un beso, aunque yo lo buscaba, pero nos despedimos mudamente y con la idea tal vez ambos de consumar nuestro final de algún modo.
Ella siguió con mi amigo, yo seguí mi carrera, ella termino con mi amigo y yo seguí mi carrera, terminamos el colegio y no la vi nunca mas. Mi amigo tiene profesión, pero nunca la olvida porque fue a la única mujer que le entrego hasta lo ultimo de amor, ella no apareció mas y yo ingrese a la universidad. Mi amigo la recuerda con cariño, ella es madre de familia y vive lejos, yo, bueno, ejerzo la carrera que elegí y la realizo en este momento.

2 comentarios:

Mono de Toba dijo...

Asi que sos un pecador pillin, y nosotros que te creiamos el mas santo de los santos, jajaja, bueno no peques mucho ahh !! escribes chvre y ya sabes exitos en el concurso de cuento, me avisas como saliste y como sali yo xq no tngo idea si les habra gustado T_T

Glenny dijo...

SOmos pecadores, pero cuando practicamos el amor, eso no es pecado pues nos hicieron con amorrrrrrrrrrrrr