jueves, 24 de abril de 2008

No se qué

Comienzo este post afirmando que soy un reverendo cojudo.
Se preguntaran el por qué me auto molesto (no es novedad), es que la idea de ser el mejor y cosas así me carcome cada día al extremo.
Yo sé que no soy un Carlos Bernstein ni un Kapusinsky, tampoco un Mirko Lauerr ni un Pedro Salinas, pero mi intento de desplayar al máximo de mí para llegar a serlo es algo común. Mi labor como practicante de periodismo no deja de ser ese bendito instrumento para conocer y conocerme a mi mismo.
Dado lo acontecido con la nota de Jaime de Althaus (la que me quitaron del diario), comprende que esas oportunidades de hacerte de a pocos uno de los buenos redactores eran tirados al tacho de basura de la oficina de una universidad.
Me jode la idea que muchos creen que soy un envidioso, un energumenito que quiere hacer lo que quiere, me caga la idea que otros piensan que me creo el mejor o que quiero ser el mejor y soy el “don perfecto” o que simplemente vean en mi al muchachito que quiere hacer todo, o por ultimo, que soy un jodido picón que raja de todo lo que puede cuando se ve ahogado con la idea que en el rincón mas remoto de una pagina escribe dos líneas de nota.
Eso me jode, que creen que soy así y que me comporto como tal.
Pero ha llegado la hora de ser otro y decir las cosas como son.

Yo no soy periodista, pero pienso que este mundo en donde vivo quiere que lo sea, quiere que me cobije entre crónicas y reportajes, así como informaciones que servirán para recordar cada día más.
Estoy orgulloso de mi mismo cada vez que me veo frente a una computadora realizando una redacción, desgravando alguna entrevista, y no deja de sobrevolarme en la cabeza la idea que “Hago las cosas bien”.
Pero si hay un problema que lastimosamente he descubierto. Esa idea que porque escribes poco te sientes arrinconado, te sientes el llena pagina, el muchacho con redacción tamaño anuncio de radio. Pero no pienso en ello.
Si hay alguna verdad que quiero decir en este momento, seria que soy un periodista que quiere recargarse de penas y desdichas porque no se le da la oportunidad de desplayarse al máximo y lo que puede.
Lo ocurrido con la nota de De Althaus aquella vez me demostró que este es el verdadero mundo de la prensa, pero me jodió mucho que así sufriríamos también en un futuro no muy lejano, que iríamos con una nota y que un editor la leyera y repentinamente frente a nosotros la rasgue en mil pedazos y nos la mande a redactar de nuevo.
Me duele en verdad, y no puedo creer que así viva la prensa.
Además de eso de darme espacios pequeños son simplemente puras coincidencias, aunque me fastidia la idea que notas algo extrañas sean tan largas mientras que algo importante quede en segundo plano, la aparición de esta idea me carcome, me fastidia y no dejo de expresarla ente los demás. Pero este es el instrumento que destruye todo.
Como lo dije líneas arriba es el motivo por el que crean que soy un picón, envidioso, un todo, tal vez crean que quiero hacerme el mejor, el creído… pero señores… yo no soy así.
Nunca lo he sido, y que hablen los que me conocen, como lo dije en un anterior post, admiro mucho a aquellos que comparten conmigo estas oficinas. Ellos a quienes veo desplayarse lo mejor posible dentro de su espacio y que sufren con las omisiones de temas y oraciones que quieren.
Ahora escribo porque me siento algo mal, porque mañana darán los temas y empezaremos de nuevo, y nuevamente aparecerán las maquetas con los espacios a escribir u ocupar.
Lo dije anteriormente, no soy periodista. Pero quiero serlo de verdad y llegar a trasformarme en esa persona que dice las cosas que son, que quiere saber del mundo en el que vive, al final, todo me va a enseñar lo suficiente porque esto es parte de mi vida, y es parte de mi futuro como escritor.


P.S.- Sobre la nota de Jaime de Althaus, sean ustedes los que opinen, esta en este blog:
http://www.elnuevoheraldo.blogspot.com/ (comenten, es mi blog periodistico)

6 comentarios:

Soy_Dd dijo...

El problema de escuchar lo que piensan de uno es que uno puede llegar a creerlo y asumir ese rol....escuchalos pero no los creas, si eres de alguna manera, no tienes q demostrarlo, byesitos y mejores días

Martin Hidalgo B. dijo...

lo único que me puedo quejar de ti, es que en ciertas ocasiones crees saber lo que otros piensan sobre ti, y muchas veces te quivocas en esas afirmaciones. Te lo dije - y te lo seguiré diciendo - hay gente que admira tu prosa.

Elmo Nofeo dijo...

Tienes que buscar tu estilo y definir tu línea, nada ganas con querer ser como los demás.
Más aún si tomas en cuenta que el título de periodista le queda grande a todos los que salen por TV.

Afortunadamente no tienes como ser pareja de un escritor plagiario y que te dobla la edad para hacerte conocido en el medio.

Saludos.

P.D. Cambia ese "meresco"

G. Goodchild dijo...

Ay, Cronwell... ¿otra vez con tu actitud lastimera?

Vayamos por partes. Estoy seguro que ni Kapuscinski ni Carl Bernstein presagiaron que iban a ser tan vitales como lo son ahora (Salinas y Lauer no son tan buenos ejemplos a seguir). Y ahí está el secreto de su éxito. Hicieron su carrera a medida que iban avanzando y, de hecho, sufrieron tantos rechazos como los que tu estás atravezando.

Como ya te lo dije antes, las experiencias que adquieres en la universidad deben ayudarte a formar un temple a prueba de todo, no a amargarte ni sentir autocompasión contigo mismo.

El criterio de selección de Elizabeth no es el mejor, eso todos los saben, desde los profesores hasta el advenedizo que lee Redacción.

Si vas a escribir una nota del tamaño de un moco entonces redacta una que realmente sea un moco más que digno de leer. Pero no reniegues de su tamaño. Puedes lucirte con 4000 caracteres como con 100, depende cómo los uses. Qué palabras elijas y dónde las ubiques.

Quienes escriben notas de primer nivel corren el riesgo de caer en vergüenzas aún más grandes. Déjalos que se equivoquen. Tú estáte orgulloso de lo que haces, no importa el tamaño.

De hecho es bastante estúpido pensar que la cantidad de caracteres miden la capacidad del autor. Elizabeth a menudo no distribuye bien ese capital y si deseas seguir en donde estás, mejor que a estas alturas te acostumbres y dejes de joder.

Es posible que algunas personas tengan conceptos predeterminados de ti, ¡si me lo dirás a mí!, pero no significa mucho si tú estás seguro de ti mismo, cosa que lo dudo. En caso contrario no seguirías escribiendo las mojonadas derrotistas que publicas.

Entonces, lecciones a aprender: no jodas y escribe lo que se te pida pero hazlo condenadamente bien; empieza a digerir la experiencia universitaria con huevos y no te tomes tan a pecho los rechazos que no duelen, sino forman carácter; y sé genuino no importa si eso te enajena del resto, porque al menos tendrás estilo y los otros no.

PS: comienza a postear cosas más útiles (crónicas, opiniones, artículos, historias, cuentos, etc), tus miserias supéralas pero no andes publicándolas como si te sintieras orgulloso de ellas.

Pollo especialista dijo...

es bueno que escribas tu desfogue en este blog, por lo menos te sirve de catarsis...no?

***N!nf@*** dijo...

andas en busca de la perfeccion que verdaderamente no existe, yo se que es eso...
Suerte y que sean imperfecto, asi gustas...