miércoles, 30 de abril de 2008

Trabajando con mamá

Mi mamá comenzó a trabajar cuando simplemente era un niño de más o menos 5 a 6 años, me preguntaba que hacia cada mañana al despertarse temprano y dirigirse en combi hacia el Cercado de Lima, fue extraño, pero cada vez que se iba anhelaba saber qué hacia. Incluso el primer día que se fue lloré ante la impotencia de poder seguirla, sobre todo porque llevaba una serie de pasteles, queques de vainilla, naranja y marmoleado. Llevaba baldes, repisas, vasos de cristal y diversidad de objetos dignos de un buen negocio.
Sucede que en la época que enfermé y tenían que llevarme diario al hospital temprano para un chequeo medico, mamá me llevaba para que el doctor Campos o el doctor Kalawua me revisen, aprovechando la salida y luego de que el tiempo paso, el colegio me esperaba para poder continuar mis estudios primarios. Luego de unas bolitas de camote y una revista de Disney mamá me hizo la pregunta importante:
- ¿Quieres ir a mi trabajo?
Yo en mi gloria asentía y con una combi directa nos dirigíamos para allá. Desde esos tiempos conocía esa Lima moderna, con combis, micros, policías, carretillas en las pistas y diversidad de sucesos que marcaban una huella en mi vista y en mi mente.
Fue así que conocí el Mercado 1ero de Mayo, entre el cruce de la avenida Alejandro Bertello y la calle Santa Teodosia.. Donde mi mamá laboraba en un puesto de jugos, algo pequeño pero donde los consumidores se acercaban para poder saciar su sed y hambre ingiriendo jugo de papaya, especial, surtido, extractos y panes con pollo, con hamburguesa y tortas de chocolate, de fresa y pye de manzana y limón.
Al estar ahí me sentía en el paraíso, y cada media hora pedía a mi madre algo para saciar esas ganas de querer comerme lo que haya en las vitrinas. Sucede que el tiempo pasa y mi hambre aun no pasa, y cada vez que voy al menos le quito de ganancia algo de 10 soles por visita.
Su trabajo de mamá a diferencia del de mi padre, tenia como vecinos a otros jugueros, verduleros y fruteros, además, poseía esa admiración de los demás, sobre todo por su comportamiento, respeto y los valores que en todo momento inculcaba.
Se hizo tantos amigos, tantos compañeros que la respetaban como era, por ejemplo la señora Candy y su esposo don Pío de los abarrotes, Maribel y la señora Paulita del puesto de comida preparada, la señora Rica y don Erasmo de las Frutas, la señora Juanita de Carnes y Pollo, entre otros que saltan a mi memoria en este instante.

Esto paso hace tiempo, y sigue en los años que van pasando. Mi madre trabaja diariamente y me daba cuenta que podía con eso solventar mis gastos académicos y ahora universitarios. En señal de agradecimiento y aprovechando que no tenia una ayudante acepte trabajar junto a ella.
Cada sábado y domingo, dejando de lado mis partidos de fútbol familiar, así como mis días de lavado de ropa sabatinos y crianza de Dariel por las tardes dominicales comencé mi labor. Lavando los vasos que comensales usan, repartiendo los panes don pollo y hamburguesa que preparaba con mis propias manos, repartiendo los alfajores y queques que cortaba para el cliente siguiente o repartiendo los jugos para los trabajadores del mercado que pedían sus gustos y desayunos.
Es emocionante porque en este trabajo de mi mamá pude conocer mas de esos ambientes ,las jergas que se usan y las emociones que se viven en todo instante, sobre todo en las mañanas cuando la gente llega para realizar las compras para el almuerzo y cena y se dan el gusto de comer al menos un pye de fresa.

Cuando el reloj marca las ocho y media mamá me manda a comprar el pan por preparar, caliento el pollo deshilachado, frío las papas y luego empiezo a limpiar el mostrador para que todo resulte genial durante el día.
La llegada de los clientes preferenciales, diversas personas que tratan con respeto a mamá y que en todo instante le conversan de la familia y mi mamá me presenta como su ultimo hijo, motivo pro el cual todos a los que les doy la mano sienten una emoción de conocerme, sobre todo preguntando que hago actualmente.
Mamá tiene la costumbre de llevar fotos y cosas que atestigüen nuestro largo caminar con dirección al profesionalismo. Por ejemplo, mamá llevo el diario donde por primera vez hice un artículo periodístico, o llevo la revista institucional del trabajo de mi hermana donde en una foto sale ella. Incluso llevaba las fotos mas maravillosas de Dariel, desde bebe hasta hoy que es todo un travieso.

Mamá es muy chambeadora, hace su trabajo lo mejor posible y provoca la admiración no solo mía, sino de mis hermanos y de todos aquellos que conocen de ella. Es única y a pesar que todo lo hace con el fin de hacer de mi y de mi hermana unos profesionales, no puedo dejar de pensar que es grande su emoción al acercarme y mostrarle mis pocos logros, siempre soltando una lagrima o una sonrisa. Siempre ahí con mamá, ayudándola cuando lo requiere y teniendo como pago sus deliciosos postres, jugos y un sueldo mínimo de 15 soles por día de ayuda que intento no aceptar, pero de tanta insistencia los acepto ya que me sirven para aquello que no quisiera pedirle para gastar.
Mamá es única y a sinceridad total, es una de las tantas mujeres que existe en este mundo y que este segundo domingo de Mayo se les brinda un día especial, aunque debería ese día repetirse la cantidad de veces que existe un número en el calendario.
Mamá a esta hora esta entre el trafico de Lima, con su pye de manzana con dirección al trabajo, pensando que tan bien le ira hoy, o que nuevas experiencias le toca vivir, pero sobre todo pensando que a kilómetros de donde esta su hijo se convierte en el escritor que no esperaba iba a convertirse.
Ahí nos vemos mami el sábado y domingo para continuar mi trabajo momentáneo pero con gusto teniéndote a mi lado.
Frase final:
Mamá ¿me traes torta de chocolate?

11 comentarios:

Matanguero dijo...

Yo quiero una combi.

Mi mamá siempre ha trabajado mucho. Siempre me dejaba encargado con una tía o con la señora que limpiaba la casa.

Martin Hidalgo B. dijo...

Yo quiero pye de fresa, nunca he probado! Dile a tu mami que me mande uno a la uni!

Elmo Nofeo dijo...

¡Que buena crónica urbana!

Un lujo tener una madre como la tuya y tú única obligación con ella es que te vea feliz.

Saludos.

Brian Tejeda dijo...

Wow hermano que chévere tu post... imagínate que yo me pienso comprar un polo que diga "My mom rules" y un dibujito de una mujer con una guitarra y la mano con ese extraño símbolo... bueno, el asunto es que es como un homenaje para la madre. Osea,¿No se sentiría una madre halagada al saber que su hijo dice que ella es recontra chévere? yo creo que sí. jejeej.
Un abrazo.
Cuidate hermano.

snoopymxli dijo...

que lindo post!!..

que es un queque???....

Gustavo Bastas Chipoco dijo...

Todos los hijos dicen algo bueno de sus madres... al menos la mayoría



Un buen post, esta vez estás haciendo algo útil con tu blog (a veces sobran palabras, trata de ahorrarte ideas)

ArCaNo dijo...

bien dr. Yo estoy cerca al 1ro de mayo, espero poder darles una visita. Saludos..

varguitass dijo...

mi mamá también trabajó mucho cuando era muy niño, pero ya después se tomó unas vacaciones desde hace 15 años

jajaja


saludoss


.

Soy_Dd dijo...

Y que bien q como hijo lo sepas valorar, un caso digno de presumir y aplaudir...solo las mamas hacen eso y más...y claro q podíamos esperar de una madre así???? una persona buena, trabaajadora y digna como tu, sigue así, en buena hora, byesitos !

***N!nf@*** dijo...

Que chvere, mi mama tambien siempre ha trabajado, cdt.

Pollo especialista dijo...

que bien hablas de tu mamá eso dice mucho de tí...lo bueno es que haz descubierto que para que nuestras madres se sientan queridas no sólo hay que decírselos sino también hacer algo para demostrárselos