viernes, 7 de noviembre de 2008

Las cosas que dicen...

Estuve con un amigo conversando ayer en la noche, hablamos detenidamente sobre su nueva experiencia amorosa, su nueva historia de la cual soy el receptor de aquellos cortejos y asuntos propios de él y aquella muchacha.
Si bien yo estaba apurado y claro, algo triste por las cosas que ocurren pude por fin comprender que los asuntos amígales generan discrepancias pero en el interior de uno mismo ¿me dejo entender?


Pues bien, mi amigo me decía para que tanto me apuro, y le dije que quería publicar algo en mi blog, puesto que hace tiempo no lo hacia; era la historia del lunes 3 de noviembre, cuando con un grupo de muchachos, entre ellos él fuimos a tomar unas cervezas cerca de mi casa, donde me divertí y la pase muy bien, incluso, la anécdota era que yo a pesar de haber tomado lo suficiente estaba bien parado y hablando como si nada pasase.

Pues bien, la historia es buena, lo es y lo aseguro, sin embargo a mi amigo no le pareció ¿Para que escribes sobre tu vida?, me dijo, yo le dije que era algo que me liberaba, era mi diario y que mejor que narrando esas historias que me pasaban durante mi larga carrera para ser escritor.
Pero mi amigo me insistía, y me molestaba, que no le parecía que escriba sobre algunas cosas, también dijo que a la gente no le importaba, que tal vez ni leían mi blog.
A pesar de todo lo ocurrido en el día y los ánimos que poseía me di una respuesta, la cual decidí darla por esta vía y frente a ustedes que la leen.

Sobre lo que dijo, me llega, es decir el del blog soy yo, yo escribo sobre mí, y a la mierda, a la gente le gusta, lo lee o lo ojea, se burle o le preste atención, a la mierda, es mi vida. Pero bueno, no me importo. Por eso cambie el post por este que están leyendo.
No se si a la gente le interese, se aburran y pongan un comentario por cumplir, nada de eso, aquí importa escribir, porque así lo acorde siendo adolescente y esa es mi profesión hasta hoy.

Si quieres una teoría amigo mío, pues aquí tengo una que puede servir.

Cuando uno quiere escribir sobre su vida lo hace, no es necesario pensarlo, lo bueno, lo malo, lo feo, no importa. ¿Qué dijo Vargas Llosa al querer contar su relación con su tía? ¿Por qué García Marques contó su niñez y juventud? ¿Por qué tantos escritores publicaron sus memorias o diarios? Pues la explicación estaba dicha, porque querían que la gente sepa de que modo uno vivía para hacerse lo que eran, porque querían escribir, para que la gente comparta sus alegrías y penas, por eso también escribo de mi.

Me llega pensar que a alguien no le interesa mis historias, aquí solo soy un pescador de palabras, quiero tenerlas y formar lo mejor que pueda existir en narrativa.
Si bien aquellos que supieron que no he recibido un beso hasta ahora, que perdí a la mujer que amaba, que tengo una familia a quien quiero mucho, que mis poemas siguen siendo elementos de una caja de zapatos y otras cosas mas, están atentos hasta hoy con este blog, pues gracias en general, por a menos darse un tiempo en visitar a este joven que tiene un sueño, que quiere escribir hasta el día que su mente y sus manos se detengan.

Como teoría, pues solo la del ESCRITOR, esa de aquel que vive para escribir y escribe para seguir.

Preguntas.-
¿Te interesa mi blog y las historias que cuento o quieres un cambio donde hable de cosas filosóficas? (soca que me recomendó este amigo) ¿Qué le dirías a mi amigo que quiere que deje de escribir sobre esta vida? ¿Le recomendarías o hablarías con alguien sobre este blog?

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mi segundo hermano

Rafael es mi segundo hermano, según todos los que nos ven, el mas parecido a mi.
No tengo mucho que decir de él, simplemente agregar que a pesar de todo tuvo un desempeño resaltante como un hermano mayor, el mas cercano a mi persona, sobre todo por ser el rebelde de mi familia, que demostró que con esfuerzo podía conseguir muchas cosas.
Cuando era niño me hacia jugar con soldaditos de juguete y siempre era de su bando cuando jugábamos contra mis otros dos hermanos. Rafael tenia la manía de ser el muchacho centrado en sus cosas, que intentaba ocultar sus secretos lo mejor posible e incluso el que mostraba seriedad en todo momento.
Tal vez fue eso que lo impulso a querer seguir la carrera militar y postular a la Fuerza Aérea, lastimosamente y por un mínimo detalle no lo logro, pero no quedo ahí, no quiso renunciar y que mejor que siguiendo la carrera que le había llamado la atención desde hacia tiempo.
Postulo para estudiar Derecho y lo logro, recuerdo aun aquel día cuando llego, era sábado, mi abuelita Juana estaba en casa, mi mamá, mi tía Nelly y yo, estando en la sala se abrió la puerta y Rafael entro con los puños cerrados y agitando sus hombros ¡Ingrese! Gritó y todos sonreímos, cargo a mi abuelita y abrazo a mi madre y mi tía, corrió hacia mi y me cargo por la emoción… la mente se nubla y ya no recuerdo nada.

Rafael estudio las leyes, los códigos y todo lo referente, quería demostrar que era de los tantos que intentaban seguir la lucha para obtener algo mejor en su futuro.
Salvo aquellos problemas que no tienen cabida en este momento. Recuerdo también que trabajaba en Pizza Hutt en un tiempo, que cada noche llegaba plan de las 12 de la noche siempre cargando una pizza familiar o personal o pan al ajo para deleite de todos, yo siempre tenia las ganas de esperarlo a pesar de tener colegio al día siguiente, no importaba la hora, a pesar del sueño lo esperaba.
Tal vez fue el quien gesto mi idea de hacerme militar, de seguir ese mundo y del cual renuncie hasta el día que comencé a escribir letras.
Fue el de los hermanos que buscaban que nos defendamos, claro, practico karate y nunca olvidare aquellas mini clases que me daba para defenderme cuando me peleara en el colegio.

Mi hermano estuvo ahí cuando también lo necesitaba, cuando iba a practicar fútbol a un club deportivo y él era quien me acompañaba e incluso me acompaño a comprar mi uniforme, mis chimpunes y era el primero en estar al tanto de mi preparación, incluso comprarme un manual de fútbol.

Con el pasar del tiempo mi hermano cambio, se hizo mas entrado en su trabajo y a veces descuidaba alguno asuntos de mi familia, ello conllevo a surgir diversas discrepancias hasta su retiro de la casa para irse a mudar a otro lado. (En verdad, una situación que no tiene nada que ver en este post).

El día que mi hermano se fue de la casa fui a la iglesia, llore tanto que sentía que iba a desmayarme, pero no ocurrió, incluso ese día tenia clase en las noches, esa vez no atendí nada de lo que decía le profesor, me la pasaba escribiendo lo que decía en la pizarra y lloraba para deleite de aquel que volteara a verme.
Incluso de regreso a casa, en el auto lloraba y con cada paso que daba parecía que la tristeza me embargaba para quedarse a convivir conmigo.

A pesar de ello Rafael volvió, claro, solo de visita dejando una semana o cuando hay un cumpleaños, siempre con vino en la mano y tomando para al menos firmar el acuerdo familiar que tenemos.

No niego que en un momento llegue a odiarlo, pero me di cuenta que era un error total hacerlo, ahora que lo veo o pienso en él me doy cuenta que estamos propensos a ser iguales, sobre todo cuando nos decían que lo éramos, tal vez sufrí más por la semejanza, pero nada de eso.
Lo quiero mucho, es cierto, es ese hermano que aparece de un momento a otro y dibuja una sonrisa diminuta a todos, me alegra verlo sentado en nuestra mesa comiendo y a veces extendiéndome una cerveza para poder tomarla.
Hoy es su cumpleaños, y tal vez no la vuelva a pasar con nosotros, quien sabe, yo se que no tengo un regalo, pero si tengo solo que decirle que a pesar de todo lo pasado sigue siendo mi hermano, el abogado, el serio, el parecido a mi, el que quiero y que no quisiera nos abandone.

sábado, 18 de octubre de 2008

Discordancias

A pesar de no sé qué cosas ocurren dentro de este contexto me he dado cuenta que las situaciones cómo varían intempestivamente en las historias que pareces querer escribir.

En mi caso, dentro de este drama en donde soy el protagonista me he percatado que las cosas generan diversas consecuencias; cuando uno piensa que todos los problemas pueden arreglarse aparece el declive emocional y todo se va al diablo, cuando un diminuto problema disfrazado enormemente se hace evidente y genera esos tropiezos únicos que te hacen sentir un plebeyo.

Esos problemas que esperas no ocurran, cuando ya tienes señalado en tu vida hallar un remedio a esos malos recuerdos o emociones y de inmediato son evidentemente acaparadores de los mismos, producto no sé de qué.

Las cosas ocurren por algo es porque has generado que surjan tal y como lo estás viviendo, provocar en tu mente la idea de salvarte y que en vez de ser ayudado recibas los ataques potentes de la realidad como si fuera una de esas traiciones potentes que te atacan invisiblemente.

Si sienten que escribo sonseras (tonterías), pues si, lo acepto, lo hago porque en estos momentos que supuestamente debo estar bien siento que las cosas y los recuerdos hacen que mi piel se erice, no de frio, sino de ira.

A sinceridad, creo que cuando quieres hacer bien lo haces. Cuando quieres demostrar que eres bueno para algo lo demuestras, y cuando quieres ser bueno lo eres. Así es, y pienso que soy uno de esos seres que no quieren hallar pelea contra el destino, únicamente buscar las situaciones suficientes para realizar lo que deseo. Ahora, pues no se que pasara, y como nadie me entiende voy al grano.

He sido obligado a olvidar para no competir.

NOTA.-
Prometo escribir algo mejor la proxima semana, en este momento estoy intentando asimilar la idea de la cual escondidamente menciono en el post.

lunes, 6 de octubre de 2008

La tristeza de Javier

Mi hermano mayor está mal, no es gripe, ni una de esas enfermedades pasajeras que se dan por el bendito clima. Mi hermano esta mal, puesto que su columna a sufrido lo que llamo un pequeño desperfecto.
Luego de diez años de trabajo realizándolo a pie y a veces cargando peso han provocado que ese dolor se vuelva algo más, específicamente una hernia de la cual hay que operarse lo antes posible.

Javier sintió el dolor a las dos o tres semanas después de terminado el ciclo en la universidad, incluso fue algo que ni nos imaginábamos, todo producto de un mala pisada que generó todo lo que menciono en estas líneas, el dolor potente que no le dejaba caminar y que lo hizo retirarse momentáneamente de sus sustento, el trabajo.
Me dio pena cuando lo fui a ver a su casa, con ese dolor que lo mantenía en cama, pensativo y con la idea que volvería a caminar en unos días, que pasaría solamente y que todo seguiría igual, pero una semana, dos semanas acostado daban a entender que esto era peor de lo que nos imaginábamos.
Esa bendita hernia que no le permitió seguir la universidad y generaba en mi esa tristeza de no verlo las noches en que me yo me quedaba realizando trabajos o escribiendo en el periódico. Recordaba que estaba en casa descansando o adolorido aun, viendo televisión y escuchando radio mientras veía jugar a su hijo cerca de él mientras este le pedía salir a jugar.

Como dije, Javier dejo de trabajar, dejo la universidad y ese dolor continuaba a pesar de las visitas al hospital y al doctor, la cantidad de pastillas, frotaciones, incluso ampollas que no generaban algo de mejoría en su persona.
Una de las visitas al hospital generaron el diagnostico, una hernia discal que nadie esperaba, al menos de mi hermano, quien a aparte de todo tuvo que dejar una de sus pasiones, un programa de radio en la universidad.
No sabía que hacer, las veces que iba a verlo ahí en su cama sentado o echado y pocas veces tranquilo con un semblante que me traía temor por momentos y mucha preocupación.

Me hablo un día diciéndome que pasaría hasta octubre, que no iría a la procesión del Señor de los Milagros (donde es cargador de la 17 cuadrilla), le manifesté que eso no pasaría y que iríamos, incluso que lo acompañaría estando él cargando y yo colándome entre la gente con mi carnet de prensa. Ya legamos a octubre y él sigue manifestando ese dolor.

El sábado Javier me pidió que lo vaya a recoger a su casa, que quería ver la salida del Señor por televisión pero en nuestra casa, lo recogí y así fuimos a casa, llegamos de inmediato, fue extraño, lo deje solo frente al televisor viendo las imágenes en vivo y en directo desde la iglesia de las Nazarenas, con un mar humano aplaudiendo al Cristo que salía en andas de personas que Javier conocía.
Lo deje ahí, frente al televisor y yo detrás, observándolo, mi tía Nelly se le acerco y como quien viendo la televisión desciframos lo que estaba pasando, Javier veía la televisión llorando en silencio, las lágrimas le caían y no dejaba de culparse por el maldito mal que no le permitía estar ahí.
Recordé aquellos días cuando llegaba a la casa luego de la salida contándonos con incidencias lo que había visto, donde estuvo y que dijeron los hermanos. Ahora estaba ahí, en casa, sentado, con la hernia y llorando al no verse cerca “al viejo”, como lo llama cariñosamente.
Casi en la tarde, plan de las cinco, salí de la casa con dirección a la procesión, esta vez me fui solo, no como antes que iba con él y conversábamos, cuando nos encontrábamos con sus amigos y bromeábamos a pesar de todo. Ahora yo estaba solo, frente a una multitud y con la carga de lo visto en la mañana.

Estando frente al Señor rogué por mi hermano, lloré para que se mejorase y que sea bendecido, claro, muchos de ustedes creerán que hago un sacrilegio pidiéndole milagros a una imagen cubierta de oro y plata; déjenme decirles únicamente que esta es la religión católica, y no adoramos símbolos ni nada, únicamente es una representación, una imagen que representa la realidad, al Dios que nos ve del cielo y que podría cuidarnos así como no podría hacerlo, pero en fin, basta de clases de educación religiosa y demás, lo importante aquí es mi hermano mayor.

Javier tal vez este en su casa, observando la televisión, o escuchando la radio o viendo a Dariel jugar con su extensa colección de carros, mirando hacia el silencio o pensando cuando alguien le caerá de visita. O cuando nuevamente vendrá a la casa, pero no me preocupo, sin rezos y demás, estoy seguro que él se recuperara y volveremos a jugar como lo hacíamos antes, o mirando un partido como tantas veces gritando y cuando hay un gol saltando y abrazándonos hasta cargarnos uno al otro. Quien sabe, mañana o pasado cuando ya este recuperado iremos a tomarnos unas cervezas bien heladas, igual, él va a invitarme.

Fotos.-

(1) Javier durante su programa de radio en la Universidad. El inmortal PLAYBACK.

(2) Javier cargando la imagen del Señor de los Milagros (es el 3ro que aparece en la fila)
(3) Junto a sus amigos en plena procesión, junto a Lalo, Ismael y Giovanni (yo tome la foto)

Frase final.-

No creo que haya una ahorita, solamente decir que mi hermano es genial

lunes, 29 de septiembre de 2008

Evocaciones

Hace unos días recordé aquella tarde cuando la oscuridad aparecía por aquellas ventanas gigantes, recuerdo que la veía observar hacia el suelo y luego hacia cada una de mías palabras, fruncía el ceño y seguía mirando al suelo. Yo seguía hablando, no podía callarme ya estaba sentenciado, cuando termine me di cuenta de lo que había pasado, que ya era momento de ponerle fin a ello. Y se dio. Aquí la historia.

Me preguntaron que vi en ella para estar como estoy. No sabría como definirlo, al hablar con ella me transporto a ese universo en donde mis palabras son decepcionadas con el cariño que deseaba, su inteligencia me atraía al extremo y sobre todo esa risa que mostraba con mi bromas decadentes me hacia aterrizar luego de tanto tiempo de búsqueda.
Lo que comenzó como una mistad se hacía mas fuerte, y mas fuerte y cada día me daba cuenta que esto se salía del libreto, ella comenzó a gustarme y no se si yo a ella.

Me sentía bien con ella, las veces que salimos y compartimos momentos inolvidables provocaban en mi esa idea que me dijo un hombre que leía hojas de coca “Con ella tendrás mucha suerte” (cita textual), pero por momentos dudaba, si podría estar a su lado, o deseaba que así se hiciera ya no seriamos tan amigos como antes, es decir, habría la posibilidad que la amistad se acabe, que ya no seamos ella y yo, sino ella sola y yo solo, y ello generaba en mi la retención de este sentimiento.

Guarde esto tanto que sufrí un día cuando me contó sobre un antiguo amor, lo que hizo por él y que aun mantenía algo en su mente sobre este tercero, recuerdo que esa noche renegué como nunca, me golpeaba la cabeza para darme cuenta de mi error, que fue demasiado tarde y que ya no habría nada que hacer. Esa noche con todo lo ocurrido y su mente volada pensando en ello genero en mi la búsqueda de la verdad.
Esa noche en otro punto de Lima la mire a los ojos, fruncí el ceño de rabio al verme impotente a decírselo, discutimos levemente y yo me fui, ella se fue y en el auto camino a casa me di cuenta que algo había de hacer, y así fue, allí nació “Estas son mis Cartas”, el poemarios del que hable en
el anterior post.

Sin embargo, la amistad puede todo, volvimos a ser los amigos pero que se distanciaron por las benditas vacaciones, el que iba a buscarla para saber como estaba, el que esperaba hasta tarde para acompañarla al paradero, incluso intercambiar unas palabras, algo, y así se dio.
Sin embargo, los sentimientos carcomen y así nació la idea de decírselo por fin, en un momento cuando estemos a solas, cuando podamos por fin mirarnos sin interrupciones, que no se daba nunca.

Fue en vacaciones, lo recuerdo bien, ella estaba sola cuando la encontré, estaba como siempre, pedía ayuda como siempre me pedía y yo ahí estaba firme para ayudarla, a pesar del hambre y el cansancio me quede con ella para poder hacer algo. Y así fue, luego de 5 horas esperándola y hablando me di cuenta que estábamos solos, que por fin era el momento, así que empecé a preparar mi discurso yendo al baño y encerrándome en un cubículo a pensar y pensar en el parlamento.
Pero fue en vano, vano porque no dije nada de lo que practique, la vi frente a mi en ese espacio vació y cuando las luces se prendían le dije la verdad, que la quería mucho, que junto a ella quería compartir parte de mi vida, que era lo mas importante y especial que había hallado este tiempo estudiando. Pero nada sirvió, ella únicamente atino a decirme que no me vería como más, que seriamos amigos y ahí quedaría todo, que nada ni nadie le haría cambiar de opinión.
Yo me despedí, y ella se despidió, Salí del lugar y en plena calle caminando por el frió observando hacia la nada me di cuenta que todo había tomado un giro total, esto se había acabado y era el fin de nuestra historia, no llore porque es exageración, pero si, por la noche lo único que atine hacer fue leer esos poemas que le escribí y entre mis sueños rogaba que apareciese para pedirle perdón por hacer ello. Nunca soñé con ella.

Ahora, pues no se, aun la veo, y puedo decirles que es tan bella como siempre lo fue. Inteligente, hábil, decidida, un caso total que al verla provoca darle un golpe en la cabeza y decirle “REACCIONA” que había alguien allí que podía ayudarle, que la quería y que seria tan hincha de estar todo el tiempo que sea necesario, acompañarla en sus problemas, ayudarle a buscar una solución. Todo y todo. Pero no se.

El tiempo dicen que cambia las cosas, así parece, el sentimiento que saqué de mí vuelve por momentos, pero lo alejo, para no hacernos daño. No puedo negar que aun siento algo, pero que puedo hacer. Niego rotundamente haberme olvidado de ella. Aun esta aquí, y cada vez que puedo me repito que alguna vez la quise tanto. Hoy la quiero, mañana no se. Pero si queda claro si estas leyendo esto (casi improbable) que no te imaginas que difícil es hallar a alguien como tu en este mundo. No te imaginas en verdad.


Frase final:
¿Otra chance?
No, creo que no.

sábado, 20 de septiembre de 2008

El más vivo sobrevive

Este es el mundo en donde el más vivo sobrevive, el más bravo, el más gracioso, este es el mundo donde soltar un chiste malo te hace aterrizar al verdadero mundo en donde te ven como el bicho raro.
Este es el mundo, en donde saber hacerla es lo más favorable que puedas hacer.
Escribo esto porque últimamente me doy cuenta que las cosas no están saliendo muy bien, pues las veces que intento ser alguien que pueda generar una sonrisa pequeña en otra persona o sea objeto de alguna carcajada, va terriblemente peor.


Soy un ser común y corriente que sonríe o únicamente comprende cuando le juegan una broma, eso es normal, hasta aquí podrían creer que es común, pero no tanto. Como dijeron una vez por televisión “Bueno es culantro, pero no tanto”, y creo que eso pasa.
Desde hace unos días mi poca viveza como ser juvenil, ha provocado en muchos señalarme y reírse totalmente de mi, de mis penurias, mi profesión y otras cosas, y yo puedo comprender las risas, si que si, las aguanto porque como decimos aquí “tengo correa”.

Sin embargo, esto no ocurre, cuando intento hablar bien, intento ser como soy, alguien debe reírse y empezar a joder, en un comienzo es normal, acepto e incluso me río, pero tanto puede durar que se llega a un extremo de hacerme sentir algo mal, bueno no algo, totalmente.
Cuento esto porque así es el universo, y porque cuando me miran y se burlan de mis palabras hacen que mi conciencia sea carcomida.

Otro punto es cuando te das cuenta que he sido suplantado, y si, ocurre, como si fueras el objeto de comprensión y otras cosas más, y de inmediato parece otro y te cubre totalmente, hace que se olviden de tu persona, y no me pico (osea no es envidia), sino que ha llegado a un extremo en que me doy cuenta que estoy de sobra en un grupo. Y eso, pues yo lo acepto.
Ser suplantado, pues nunca lo experimente, es bueno darte cuenta de este verdadero universo y comprender que así siempre pasa, sobre todo en esta larga carrera que tengo como escritor. Alguien puede venir y taparme con un solo dedo y nunca más sonare, y lo comprendo, pero bueno, así es y no puedo combatir contra ello.

También me he dado cuenta que estoy de sobra, que no puede pasar lo mismo que pasaba hasta hace poco, que ibas en la misma línea que los demás, en donde las conversaciones eran entre todos, contigo en el circulo. Pero ahora, las palabras no llegan hasta mis oídos si no es por accidente, o porque no me dice, o porque me entero a última hora.

Pues sí, esto viene pasándome, y no sé, me siento regular, ni tan mal… ni tan bien… pero que mierda, a veces me culpo por no tener tanta experiencia en este mundo, y ello provoca que te vean como un niño, o como un ser totalmente alejado a la ideología de los mismos.
Me preocupa, pues no es como antes, y ser objeto de burla, de olvido, y no ser el que esta cuando las cosas se deciden, pues me extraña mucho. Me prometí que no volvería a pasar, sin embargo está pasando nuevamente (tiempos de colegio secundario).

A veces me pregunto si sería bueno alejarme, o si haría un bien quedándome así como estoy, calladito sin decir lo que pasa, siendo el muchachito de orejas de burro al cual apuntan en un rincón, o en una silla sentado contra el mundo observando mi soledad y riéndose de ella.
Pues nada, lo único que quiero es un consejo, que alguien venga a mi lado me abrace y me diga “Todo va a estar bien”, pero bueno, mamá enferma, papá en el trabajo, mis hermanos en lo suyo… no sé.


Frase final:

(Silencio y caminando hacia casa luego de otro día con esto)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cerca de la muerte

Enferme hace una semana, desde el jueves en la noche si no me equivoco, cuando una fiebre diminuta me aquejo y provoco que tome una pastilla que haga mejoría en mi organismo, cosa que resulto pero vagamente.
Sin embargo, el viernes ocurrió lo que menos me imaginaba que pasaría. Mi temperatura subió a cerca de 39 y mi organismo no daba por la noche, entre escalofríos y dolores al cuerpo dormir para poder sentirme mejor al día siguiente.
Ello no ocurrió, y así estuve el sábado, domingo y lunes, día central del suceso puesto que caí potentemente en una fiebre de 40 que hizo que me lleven rápidamente al hospital (5 días con fiebre y sin que baje era un temor de esos que asusta al que menos).
Fui con mi hermana al hospital, luego de no se cuanto tiempo recorrí ese lugar que de niño visitaba.
Al ingresar a emergencias recordé mi infancia, puesto que mi mamá me llevaba a este lugar luego de haberme detectado una infección terrible, el cual me aquejaba de un modo que no se pueden imaginar.
Recuerdo las mañanas en que mamá me despertaba, debíamos ir temprano al hospital, sea como sea, entre mi sueño y demás iba con la intención de mejoría, sin embargo no pensaba lo que estaba por pasarme en aquel nosocomio.

El lunes, mientras mi hermana compraba un termómetro y la doctora buscaba un controlador de presión, vi el ambiente en el que estaba, el olor a medicinas, el coro de personas quejándose de dolor y un anciano en una cama que pedía que alguien se acercara a ayudarlo. Mi cuerpo se escarapelo, y recordé aquella vez cuando estaba en una de esas mesas de exámenes médicos, mi madre me veía a mi costado y un hombre de bata blanca empezó a revisar el lugar afectado. Sentía como ingresaban agujas en mi cuerpo y como el frió del metal recorría mi espalda, los gritos que daba al tocarme la infección y como una manguerilla diminuta ingresaba para hacerme pedir ayuda a mi madre quien lloraba a mi costado rogando que aguantara.

Desperté de ese sueño despierto cuando la doctora hizo que entre el termómetro en mi boca, y de inmediato vi el techo.
Memorice esos momentos, esa tristeza que traía a mi madre y la posibilidad de que algo malo ocurriese conmigo, incluso las veces que me contaba el día que nací, cuando me dejaron en el hospital y cuando era mas grande que tuvieron que llevarme por intoxicación, según mamá estuve a punto de morir.
Lo que paso con mi infección fue un escape más a las garras de ese ser oscuro llamada muerte, recuerdo que hasta tres doctores me miraron a la vez, descifrando lo que podían hacer y con que debería tratar para la mejoría.



Luego de esos momentos salí del hospital recordando el trayecto que hacia con mamá, buscando el modo para que sonriera, llevándome a una esquina donde vendían bombitas de camote dulce y yucas fritas, mientras me hacia ver los periódicos y revistas animadas que vendían cerca de allí, para luego tomar un mototaxi y u microbús para que lleguemos a casa.
Mi hermana hizo lo mismo aquella vez, compro ese dulce y me hizo ver los diarios, ahora estaba grande y me daba cuenta de aquella experiencia terrible que había pasado, ello provoco que cierre los ojos y recuerde una y otra vez que estuve al borde de una desgracia.
Cada segundo que mamá me llevaba al hospital, sus llantos, sus preguntas diarias para saber si aun me duele dicha infección (afortunadamente ya estoy recuperado), y otros momentos hacen que recuerde a aquel anciano que se quejaba en la cama del hospital; y me hace pensar que la muerte ronda por cualquier lado, duerme cerca de nosotros viendo el momento de atacar y afortunadamente no cayendo aun en sus garras.

Frase Final.-
“No va a pasar nada ¿verdad mamá?” – frase cotidiana cuando iba al hospital.